Tuesday, May 16, 2006

ENSEÑANZA A DISTANCIA O EL RETO DE SUPERAR EL PASADO

Todo tiempo pasado fue mejor, suele decirse como una forma de ocultar las limitaciones –reales o imaginarias- para adaptarse al presente. Esa expresión que pudiera sonar romántica y hasta poética, representa el mejor de los pretextos para no atreverse a explorar nuevos territorios en cuanto a tecnología se refiere; pues no se trata solamente de tener un espíritu aventurero, sino de tomar una actitud tendiente a mejorar la vida del hombre en la Tierra. Y cuando alguien se aferra a esta frase y la hace su bandera, entonces nada de lo que ocurra a su alrededor parecerá sorprenderle, porque hallará en esa tecnología moderna o en esas técnicas vanguardistas, un cúmulo de obstáculos que no vale la pena conocer, mucho menos dominar. Quienes persiguen esta doctrina concluyen que la modernidad ha llevado al hombre a dejar de usar su imaginación hasta el grado de suponer que el cerebro se atrofia al no permitirle ejercitarse, pues todo el trabajo de memorizar se le deja a las máquinas. Estos y otros razonamientos salen a relucir como escudos protectores, justificando el temor de enfrentarse a lo nuevo, al reto de dominar o por lo menos utilizar con cierta eficacia un programa de cómputo, con sus símbolos, lenguaje y todo lo que ello implica.

El Principio de Peters, aplicado a la competencia de la gente en su ascenso dentro de una empresa, podría explicarse en este caso como sigue: el hombre avanza más o menos a la par en aptitud y actitud hacia las nuevas tecnologías, renegando de su uso en cierta medida pero haciendo uso de sus bondades sin mayores problemas. Sin embargo, hay un punto en este proceso de aprendizaje y convivencia hombre-máquina en el que el usuario no puede más; cuando su capacidad para empatar con las herramientas físicas y teóricas llega al límite. Es entonces que a manera de defensa comienza a buscar justificación a su inadaptabilidad con lo nuevo.

Lo anterior sirve de preámbulo para destacar uno de los sistemas que actualmente se llevan a cabo para facilitar la obtención de conocimientos: la educación en línea y a distancia. Esta modalidad que en México es ya una realidad en algunas universidades públicas y privadas, encuentra una serie de barreras que impiden lograr su objetivo principal: que el alumno desarrolle la capacidad de organizar su tiempo de tal forma que decida el ritmo de trabajo al cual se someterá para lograr el aprendizaje. No se trata de sustituir la asistencia al salón de clases por una sesión frente a la pantalla de la computadora; pues si bien el chat o charla electrónica en tiempo rea, es uno de los instrumentos de este tipo de enseñanza, no es el único. Tampoco se trata de que el educando tenga amplios conocimientos previos sobre manejo de paquetería. Es la actitud y el compromiso real de dedicar un tiempo y un esfuerzo determinado al logro del aprendizaje, lo que hará que este sistema se vuelva de uso común.

Es así que resulta indispensable que las instituciones que imparten este tipo de enseñanza hagan énfasis tanto en alumnos como en académicos que si no hay una disposición a aplicar los principios ya mencionados, difícilmente se logrará una maduración en el sistema de aprendizaje en línea y a distancia. Hay que insistir que si bien la interacción física maestro-alumnos en un aula circunscrita a cuatro paredes (en donde el que habla, corrige y califica es el profesor), fue la forma que funcionó con nuestros abuelos, padres y con nosotros mismos, con las técnicas y la tecnología moderna tenemos el reto de romper con ese sistema tradicional de enseñanza aprendizaje, o por lo menos de que la educación a distancia y en línea sea una opción real para cualquiera que decida administrar tiempo y esfuerzo de tal manera que no tenga que desplazarse físicamente para adquirir conocimientos.

Cuando se haya logrado una completa integración de las distintas instituciones educativas a esta modalidad no presencial, la frase todo tiempo pasado fue mejor podrá aplicarse a otros aspectos de la vida en los que puede resultar acertada, pero se debe evitar al máximo usar ese eslogan como un pretexto para no enfrentar los retos de la modernidad, que no es otra cosa que dar un uso adecuado y eficiente a los recursos físicos e intelectuales que el mismo hombre ha desarrollado.

Thursday, March 30, 2006

LENGUAJE Y MODERNIDAD

Desde que el hombre comenzó a expresarse utilizando los materiales que encontraba en la naturaleza, daba a conocer mediante representaciones icónicas lo que veía a su alrededor; desde la imagen de un animal dibujado en una cueva hasta la forma de cazarlo. Con el tiempo esos símbolos que pintaba o que esculpía en piedra o madera se fueron volviendo uniformes, facilitando así la comunicación, haciéndola más rápida y eficaz, a la vez que entendible para los demás. Así, quienes comprendían la representación de imágenes o lo que empezaba a ser un sistema de escritura, se apropiaban de esos símbolos al transmitirlos o al codificarlos en su mente y entenderlos.

Después, las distintas civilizaciones fueron creando su propio lenguaje, y mientras lo belleza de un paisaje o de un cuerpo humano era representado por un pintor, el manejo del lenguaje escrito se iba también puliendo hasta el establecimiento de reglas gramaticales, que hacían más precisa la comunicación. Pero las reglas no sólo servían para hacer el lenguaje menos ambiguo, sino más rico e incluso artístico, para aquellos que poseían el don comunicar ideas de manera sublime. Hasta hace unos años no podíamos imaginar a un escritor sin su máquina de escribir, que antes de ser eléctrica fue mecánica.

Hoy, en cambio, no podemos imaginar a alguien que escribe si no es frente a un teclado de computadora. Y en verdad este invento maravilloso facilita el trabajo de quien convierte pensamiento en texto. Sin embargo no hay que confundir el necesario uso de las nuevas tecnologías con la necesidad que tiene el hombre creativo de utilizar el lenguaje bello, que por subjetivo que parezca el término, es lo que da identidad al hombre. Las nuevas generaciones empiezan a acortar el lenguaje, a empobrecerlo utilizando el menor número de palabras posible y peor aun, siguiendo la tendencia globalizadora de estandarizar los términos, porque bien sabemos que las grandes trasnacionales que dominan en la Sociedad de la Información, son las que crean y exportan no solo el software y el hardware, sino los mismos canales por donde fluye la información, y nos convierten también en consumidores y transmisores de esos conceptos que la tecnología trae consigo.